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Pegarle a un maestro PDF Imprimir Correo electrónico
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Jueves 04 de Abril de 2013 12:33

A 6 años del asesinato de Carlos Fuentealba reproducimos una columna escrita el Viernes 06 de abril de 2007 por el periodista Mex Urtizberea. Hoy en día muchos docentes del país también se encuentran reclamando por salarios y condiciones laborales. Apoyémoslos.


*Por Mex Urtizberea para diario LA NACION

Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.

Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.

Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.

Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.

Lo saben sus padres.

Lo saben sus abuelos.

Lo sabe el tutor o encargado.

Lo saben los que no tienen estudios completos.

Lo sabe el repetidor.

Lo sabe el de mala conducta.

Lo sabe el que falta siempre.

Lo sabe el rateado.

Lo sabe el bochado.

Lo sabe hasta un analfabeto.

No se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.

Son unos burros.

No saben lo más primario.

Lo que saben es matar a un maestro.

Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.

Lo que saben es golpearlos con un palo.

Lo que saben es dispararles balas de goma.

A los maestros.

A maestros.

Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.

Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.

Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.

Pero no se le puede pegar a un maestro.

No se le pega a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Y no lo saben porque son unos burros.

Y si no lo saben que lo aprendan.

Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.

Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.

Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:

Que no se le pega a un maestro.

No se le puede pegar a un maestro.

No debo pegarle a un maestro.

A los maestros no se les pega.

Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados. .

 

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El mal menor PDF Imprimir Correo electrónico
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Lunes 19 de Noviembre de 2012 21:46

* Por Martín Caparrós (03 de noviembre de 2012)

Chicago, la semana pasada. En una sopa popular para americanos hambrientos –hay muchas, hay muchos más que lo que uno imagina–, un hombre negro flaco arruinado sesentón lleva una camiseta con la cara de Obama muy grande en blanco y negro. Yo le pregunto si lo va a votar: –¿Yo? ¿Por qué? –Por la camiseta. –Ah. Me la dieron y la uso. El hombre tiene pocos dientes, la mirada apagada, su plato en las dos manos, pocas ganas de hablar. –¿Pero le gusta? –Es una cara que me gusta. –A eso voy, ¿por qué? –Porque siempre está sonriendo, igual que yo. Aquí, en Chicago, empezó hace casi 30 años su militancia política el joven abogado mulato. Venía de estudiar en Columbia pero se fue a trabajar al sur de la ciudad, a los barrios más marginalizados; esos barrios, ahora, siguen siendo la gran reserva de pobres: buena parte de las 800.000 personas en estado de “inseguridad alimentaria” que hay en la ciudad vive cerca de aquí. –¿Y ahora lo va a votar? –No, para qué. Yo estoy igual que antes de que fuera presidente. Todo está igual que antes.

 

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Hasta que la muerte PDF Imprimir Correo electrónico
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Jueves 21 de Febrero de 2013 10:55

*Por Martín Caparrós ( extraído de http://blogs.elpais.com/pamplinas/2013/02/hasta-que-la-muerte.html )

 

La historia no es muy original: un científico descubre la forma de detener la evolución de las células humanas, congelar el envejecimiento de los cuerpos. Descubre, en síntesis, el secreto de la eterna juventud y lo asesinan; su método se salva. Al principio los tratamientos son clandestinos y carísimos; al fin, una especie de revolución consigue la vida eterna para todos. La novela se llama The Postmortal, la escribió un americano insultantemente joven, Drew Magary, y es despareja pero muy sugerente. Sus mejores momentos llegan cuando cuenta cómo los hombres intentan adaptarse a la idea de que van a vivir para siempre; una de sus primeras reformas es la creación de “matrimonios temporales”, previstos para durar veinte, treinta, cuarenta años: la idea de pasarse siglos y más siglos con la misma persona se vuelve, sin duda, insoportable.

Somos finitos: nuestras instituciones están hechas para la finitud. Pero hay algunas que la requieren más que otras. Cuando el Occidente cristiano instituyó que los hombres y las mujeres –un hombre y una mujer– se casarían “hasta que la muerte los separara”, pensaba en otros lapsos. Todavía hace un siglo la duración promedio de un matrimonio en Europa no llegaba a los veinte años: en general, alguno de los cónyuges se moría antes. La mujer en el parto, el hombre en la guerra o la fábrica o la mina, los dos de una infección en el meñique izquierdo. Ahora, en cambio, un matrimonio realmente católico tiende a durar décadas y más décadas.

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COMENTARIOS

  1. Re: AyL ratifica su decisión de intervenir en las elecciones de este año

    Posted on 13 Junio 2013 by Hernan.

    Adhiero al pensamiento de Oscar. Una lastima...

  2. Re: AyL ratifica su decisión de intervenir en las elecciones de este año

    Posted on 12 Junio 2013 by Oscar.

    Me parece muy bueno que Zamora vuelva a...

  3. Re: Se tiene que saber todo

    Posted on 11 Junio 2013 by Pablo.

    A los que consultan por la nota en ciudad1: la...

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