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*Por Martín Caparrós ( extraído de http://blogs.elpais.com/pamplinas/2013/02/hasta-que-la-muerte.html )
La historia no es muy original: un científico descubre la forma de detener la evolución de las células humanas, congelar el envejecimiento de los cuerpos. Descubre, en síntesis, el secreto de la eterna juventud y lo asesinan; su método se salva. Al principio los tratamientos son clandestinos y carísimos; al fin, una especie de revolución consigue la vida eterna para todos. La novela se llama The Postmortal, la escribió un americano insultantemente joven, Drew Magary, y es despareja pero muy sugerente. Sus mejores momentos llegan cuando cuenta cómo los hombres intentan adaptarse a la idea de que van a vivir para siempre; una de sus primeras reformas es la creación de “matrimonios temporales”, previstos para durar veinte, treinta, cuarenta años: la idea de pasarse siglos y más siglos con la misma persona se vuelve, sin duda, insoportable.
Somos finitos: nuestras instituciones están hechas para la finitud. Pero hay algunas que la requieren más que otras. Cuando el Occidente cristiano instituyó que los hombres y las mujeres –un hombre y una mujer– se casarían “hasta que la muerte los separara”, pensaba en otros lapsos. Todavía hace un siglo la duración promedio de un matrimonio en Europa no llegaba a los veinte años: en general, alguno de los cónyuges se moría antes. La mujer en el parto, el hombre en la guerra o la fábrica o la mina, los dos de una infección en el meñique izquierdo. Ahora, en cambio, un matrimonio realmente católico tiende a durar décadas y más décadas.
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Re: Se tiene que saber todo
Posted on 18 Abril 2013 by Richard.Diganme que esto es un delirio de algun...
Re: ¿DESASTRES HUMANOS?
Posted on 11 Abril 2013 by Pedro.Muy bueno el escrito, yo soy anarquista y ud...
Re: ¿DESASTRES HUMANOS?
Posted on 3 Abril 2013 by Adriana.Lamentablemente no se limita a Buenos Aires....