Repudio a la visita del canciller israelí Avigdor Lieberman
Este jueves 23 de julio llega a nuestro país el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman. Después de la masacre de 1400 civiles en Gaza, un racista confeso, partidario del apartheid, declaró públicamente que había que arrojar a los palestinos al mar o que debería emplearse con ellos la misma solución que empleó USA en la segunda guerra mundial con Japón en Hiroshima y Nagasaki.
A raíz de su llegada, LUIS ZAMORA, de Autodeterminación y Libertad, expresó: repudiamos la presencia en Argentina del canciller de Israel Avigdor Lieberman, racista y fascista confeso, partidario del apartheid y de exterminar al pueblo palestino y arrojarlo al Mar Muerto y denunciamos que la presidenta Cristina Kirchner, que se suele autoproclamar como defensora de los DD.HH., reciba a un representante de las más aberrantes y criminales posiciones sionistas”.
Si querés enterarte los antecedentes de Lieberman seguí leyendo…
Oriundo de Moldavia, ex Rumania, Lieberman inmigró a Israel cuando tenía 20 años, como la inmensa mayoría de Europeos judíos que inmigraron en masa usurpando y colonizando Palestina, este racista sionista, colono y fanático de ultra derecha, más a la derecha aún que los responsables directos de la masacre de Gaza, es invitado por el gobierno de la República Argentina para mejorar las relaciones comerciales y activar la participación de Israel (Tratado de Libre Comercio) como socio extracomunitario en el Mercosur.
Los Argentinos de buena voluntad, solidarios con los pueblos oprimidos, defensores de los derechos humanos, que rechazamos el racismo, el apartheid, el nazismo, el fascismo, el belicismo, el imperialismo, el colonialismo y a los Estados terroristas o cualquier forma de terrorismo, no aceptamos y repudiamos la llegada de este personaje nefasto a nuestro país.
Lo invitamos a que Ud mismo investigue quién es Avigdor Lieberman por internet y si le parece bien que nuestro país lo reciba.
Avigdor Lieberman “El Diablo”, se viste de político:
Laura L. Caro, Jerusalén. Viernes, 03-04-09 a las 14:05 - Diario ABC de España -
Hay llegadas al poder ruidosas, y luego la que está protagonizando Avigdor Lieberman. El nuevo ministro de Exteriores israelí eclipsaba de nuevo al recién estrenado Gobierno de Benjamín Netanyahu al conocerse que, en su segunda jornada como ministro pasó siete horas y media siendo interrogado por la policía como sospechoso de corrupción.
La noticia de su interrogatorio se difundía mientras se multiplicaban las reacciones en contra de su penúltima bomba diplomática: unas declaraciones, realizadas al diario «Haaretz» de Tel Aviv, en las que descartaba cualquier retirada israelí de los Altos del Golán, ocupados a Siria en 1967, y que se sumaban a su rechazo expresado un día antes al vigente proceso de paz con los palestinos. Nadie da más en 48 horas.
Si el mundo se sacudió cuando el 27 de diciembre Israel desplomó cien toneladas de munición pesada sobre Gaza, según Lieberman habría que lanzar la bomba nuclear. Sus palabras no dejan lugar a mucha más imaginación: “debemos seguir combatiendo a Hamás como EE.UU. hizo con Japón en la Segunda Guerra Mundial”, decía el 4 de febrero al diario “Jerusalem Post”. En 2002, defendió bombardear Teherán, y la presa egipcia de Aswan, y Beirut, y asesinar a Arafat y aplastar Cisjordania. “No dejar piedra sobre piedra… destruir todo”, reclamaba, incluidos objetivos civiles, como centros comerciales, bancos o gasolineras.
La retórica bárbara, grosera, invariablemente violenta contra los árabes, ha hecho de Lieberman lo que es hoy. Un “Stalin”, un “fascista judío”, un ”racista” y, -el epíteto favorito- un “diablo”, según repite su legión de detractores. “Una amenaza estratégica (…), cuya lengua desenfrenada, sólo comparable a la del presiente de Irán, traerá el desastre a toda la región”, le definía el Haartez en un editorial. Que tiemble el proceso de paz.
Pero ese verbo incontrolado también le ha convertido en el político clave del próximo Gobierno. Su ideario radical, -que reivindica expulsar a todos los árabes que se nieguen a firmar un juramento de lealtad al Estado de Israel-, conectó a la perfección con buena parte del electorado que, 23 días después de la ofensiva en Gaza, fue a votar el martes todavía atemorizado por los desafíos de Hamás. Y sin olvidar cómo los diputados árabes se habían manifestado en la calle durante la guerra en solidaridad con los islamistas. Ya en mayo, Lieberman había pedido en pleno Parlamento ejecutar a todos esos “colaboradores del enemigo”, como se hizo con “los líderes nazis”.
Cansados de líderes vacíos y ambiguos, muchos escucharon por fin de Lieberman lo que querían oír: que los mismos árabes que apoyan a los “terroristas” que lanzan los Kassam utilizan la Democracia israelí para dinamitarla, y que sólo si están dispuestos a vivir en Israel “como una minoría leal”, podrán quedarse. Consiguió 15 escaños, suficientes como para ser la bisagra del próximo Ejecutivo.
Nacido en Moldavia en 1958, Avigdor llegó a Israel con 20 años, estudió Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén y encontró trabajo como “gorila” en una discoteca de Beer Sheva. Para sus biógrafos, su pertenencia a esa inmensa masa de más de un millón de emigrantes rusos, -que sigue sintiéndose rechazados en un país que les trata de “segunda clase”-, es lo que hizo que Lieberman quisiera ser “más israelí que los israelíes” y fundara en 1999 el ahora triunfante “Yisrael Beitenu”. O lo que es lo mismo, el ultranacionalista y neoconservador “Israel es nuestra casa”, la de sus compatriotas de origen, que nunca le han abandonado.
Ese año, el Beitenu consiguió ya 4 diputados, y elegido bajo esa formación, su jefe ya fue ministro de Infraestructuras y de Transportes con Ariel Sharon, que le echó por oponerse a la desconexión de Gaza. Pero todo eso fue después de una próspera carrera en el Likud, donde llegó a ser entre 1996 y 1997 director de la oficina del Primer Ministro, el mismo Benjamín Netanyahu que ahora le busca.
Sus cortejadores destacan que, tras su efigie de monstruo bronco y xenófobo, hay un líder político pragmático que no se opone al proceso de paz: de hecho, en su programa mental está transferir los barrios árabes de Jerusalén Este a un futuro Estado Palestino. Aunque también “transferir” el resto de ciudades árabes, sin preguntar, y a cambio de dejar para siempre en Israel los asentamientos en Cisjordania, como Nokdim, donde él mismo vive. Dicen que es un hombre de palabra, y un recomendable secular, que con su defensa de la venta de cerdo y de los matrimonios civiles ha sacado de quicio a los ultraortodoxos.
Pero olvidan que también es sospechoso de múltiples corrupciones. La última, por blanqueo de dinero.
Fuente: Diario ABC (España)
http://www.abc.es/20090403/internacional-oriente-medio/avigdor-lieberman-diablo-viste-200904031402.html
Video:
Meet Avigdor Lieberman, Israel’s Foreign Minister (Conozcan a Avigdor Lieberman, Ministro de Relaciones Exteriores de Israel)
http://www.youtube.com/watch?v=YtuKO06RAqo
Cartoon satírico Avigador Lieberman:
http://66.147.242.150/~tsmsopor/nolosabiascom/wp-content/uploads/2009/01/avigdor-lieberman-moonbat-depiction.jpg
AARSOPAL ( Prensa http://www.aarsopal.org/)

Aunque no es una definición original, se la debería tener en cuenta. Israel ahora condensa el milenario odio hacia los judíos y es tratado con el mismo consciente o inconsciente prejuicio. Siempre es el culpable. Haga lo que haga, siempre está mal, excepto cuando contribuye a su autodestrucción. Se desconocen sus virtudes, se exageran sus defectos.
El odio a los judíos empezó hace más de 2000 años, antes aún de Cristo. Prevalecen las teorías que lo atribuyen a la tenacidad con la que se aferraban a un Dios único y abstracto que, además, era ético. Gracias a Pablo, el apóstol de los gentiles, se expandió con fuerza el cristianismo que, durante sus primeros veinte años, no se alejaba de las sinagogas. Siglos más adelante, por la excepcional inspiración de Mahoma -articulada a los textos del viejo Israel-, nació el islam. Pero ambos descendientes tendieron al parricidio.
Para los cristianos, la llegada de Jesús significaba el fin de la función “placentaria” de Israel: después de Cristo su supervivencia era vista como impugnadora, anormal. Para los musulmanes, al no aceptar los judíos a Mahoma como el último de los profetas, revelaban haber modificado sus propios textos, donde habría sido anunciado; una redonda e imperdonable perversidad.
No obstante, tanto unos como otros fueron ambivalentes. Para los cristianos, Dios no quiere la desaparición de los judíos, porque terminarán convirtiéndose a la nueva religión y serán la corona del plan celestial. Para los musulmanes son el Pueblo del Libro, junto con los cristianos, y merecen un status superior al de los politeístas. Por eso en ambas jurisdicciones hubo períodos de fértil convivencia y períodos de sanguinaria persecución.
Los judíos conforman la comunidad humana que ha padecido el maltrato más obstinado de la historia. Fueron convertidos en el chivo expiatorio de todos los males, por absurdas que fueran las acusaciones. Por ejemplo, durante la “peste negra” que asoló Europa, se les atribuyó haber envenenado los pozos de agua y las turbas se dedicaron a incrementar el número de muertos judíos. Tuvo que intervenir el Papa para frenar tamaña locura. Siglos antes se había inventado el baldón del “crimen ritual”: los judíos extraían la sangre de niños cristianos para amasar el pan de su Pascua (¡!).
Este vampirismo (no olvidar el ejemplo de Shylock; y que hasta el Concilio Vaticano II los judíos eran “deicidas”, peor imposible), permaneció ajeno a la tradición musulmana. Ahora el mundo musulmán ha sido colonizado por la vasta producción antisemita occidental, incluido el “crimen ritual” que genera terror.
En Egipto, país que ha firmado la paz con Israel y debería contribuir a desalentar el odio, tuvo gran éxito una serie de TV donde se mostraba cómo los judíos degüellan niños árabes sobre una palangana para llenarla con su sangre y luego amasar el pan de la Pascua. No hubo condena de ningún organismo internacional a tamaña usina de odio. La dolida queja de Israel fue contestada con esta frase: “En Egipto hay libertad de expresión”.
Predicadores, políticos e intelectuales tienden ahora, como en la década de 1930, a incentivar el antisemitismo “demostrando” que el sufrimiento de los judíos, en vez de provocarnos solidaridad, debería hacernos comprender su maldad incurable. Son auténticos verdugos, criminales. Ya no queda bien calificarlos de “raza inferior”, por supuesto. Los racistas son ahora los judíos. Racistas, nazis, asesinos de niños, lo peor. En la Carta del Hamás, por ejemplo, se los identifica según el libelo fraguado por la policía zarista en Los protocolos de los sabios de Sión : provocaron todos los males del mundo para dominarlo, incluida la Revolución Francesa, la Primera y Segunda Guerraa Mundial, la Revolución Rusa y otras calamidades por el estilo.
Recordemos que las grandes matanzas comenzaron por una intensa descalificación. Luego resulta fácil avanzar. El Holocausto no hubiera sido posible sin las centurias previas, donde el judío era asociado con ratas y cucarachas. Las “leyes raciales” que lanzó Hitler durante años deshumanizaron a los judíos hasta que en muchas partes del mundo se considerara su eliminación como un acto de higiene.
El Estado de Israel es descalificado de la misma forma. Se lo acusa con una tirria que no se aplica a otras naciones. En especial sobresale la izquierda fascista, que ha traicionado sus ideales de origen y ahora se asocia con dictaduras y teocracias. Si Irán, junto con las organizaciones terroristas que apoya, lograse su objetivo de borrar a Israel del mapa, no se derramarán muchas lágrimas, porque el mundo se está convenciendo de su malignidad innata. Terminado el Holocausto, tampoco se derramaron demasiadas lágrimas: los puertos del mundo se cerraron para los supervivientes, incluso los de América latina y los Estados Unidos. Un año después de terminada la guerra hubo otro progrom en Polonia.
El Estado de Israel no fue un regalo por causa del Holocausto, sino que consiguió su independencia luchando contra la más poderosa potencia colonial de entonces, que era Gran Bretaña. Los foros internacionales sólo le fueron favorables en noviembre de 1947, cuando las Naciones Unidas votaron por más de dos tercios la partición de Palestina en un Estado árabe y otro judío. Al Estado judío no se le otorgaba casi ningún sitio bíblico de significación, ni siquiera Jerusalén, cuya mayoría de habitantes era judía. Para “compensar”, le adjudicaron el vasto desierto del Neguev. Los judíos aceptaron felices. Los estados árabes, en cambio, juraron violar esa resolución y arrojarlos al mar. Ni mencionaron independizar un Estado palestino. Tampoco lo crearon durante los 19 años en que ocuparon la Franja de Gaza y toda Cisjordania.
En 1967, Egipto bloqueó el Canal de Suez para el comercio con Israel y le cerró su salida por el golfo de Akaba. Manifestó que anhelaba borrarlo del mapa (como ahora Irán) y exigió el retiro del colchón de la ONU para terminar con la “entidad sionista”. ¿Qué hicieron las Naciones Unidas? Retiraron el colchón, por supuesto, y dieron luz verde al exterminio. Pero el resultado no fue el que se esperaba.
Terminada la Guerra de los Seis Días, Israel ofreció la paz a cambio de la devolución de territorios conquistados. La Liga Arabe se reunió entonces en Khartun y emitió los famosos “Tres No”: no negociar con Israel, no reconocer a Israel, no firmar la paz con Israel. ¿Hubo una indignada reacción a semejante hostilidad? Ninguna.
Sólo después de la Guerra de Iom Kipur el presidente Anwar El Sadat entendió que era imposible destruirlo y manifestó su propósito de acabar con la guerra. Entonces, el más duro de los israelíes, que era Menajem Beguin, le devolvió hasta el último grano de arena del Sinaí, territorio tres veces más extenso que todo Israel. No sólo eso: le entregó pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y hasta los centros turísticos más sofisticados que ahora posee Egipto, construidos por el mismo Israel. Como añadido, evacuó la ciudad de Yamit, al sudoeste de Gaza que, de haber existido aún, hubiese dificultado el contrabando de millares de misiles en los que gastaron ríos de dinero los actuales señores de esa Franja.
Después de ceder el Sinaí, Israel siguió siendo acusado de “expansionista”. Es el judío, el maligno. Tampoco ayudó a la paz que evacuase por completo la Franja de Gaza sin pedir nada a cambio. Y la esperanza de que cesara el lanzamiento de misiles contra las poblaciones del sur. La Franja se convirtió en un territorio Judenrein. ¿Qué hicieron los líderes de Hamás con las 20 colonias paradisíacas que les dejaban los pioneros israelíes, llenas de flores, árboles, invernaderos, centros sanitarios, granjas, escuelas y hasta fábricas? ¡Las destruyeron, quemaron y convirtieron en escombros! ¿Fue condenada esa depredación irracional? No.
¿Se mencionan otros responsables, además de Israel, por los sufrimientos del pueblo palestino? El ejército jordano asesinó millares en el Septiembre Negro de 1971. Siria mató más palestinos que Israel, según dijo el mismo Yasser Arafat. Hamás ejecutó 370 palestinos cuando se adueñó de la Franja de Gaza y luego impidió la peregrinación a La Meca de los musulmanes que no respondían a sus mandatos.
Cierro con pena. Los terroristas están ganando la campaña que enciende el odio en vez de conducir a la moderación, el diálogo y la paz. Para ellos es mejor que muera un palestino a que muera un israelí, por eso los usan de escudos humanos. Cuando muere un israelí la prensa calla. Cuando muere un palestino brota lava ardiente. Mientras más palestinos sufran y mueran, más grande será la lástima. Pero esa lástima no aporta paz ni progreso.
Israel, judío entre las naciones, imperfecto como toda construcción humana, deberá seguir tolerando la doble vara con que se miden sus acciones. Es ineluctable. Pese a ello, sólo le queda reforzar lo que fortifica una buena relación con los sectores pacifistas y racionales del mundo árabe. Ya ha realizado mucho y bueno en varios campos, aunque de eso no se habla. Tiene que hacer más. Allí reside su condena o su gloria.
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Amigo pablo no concuerdo con tu opinion me parece que el estado de ISRAEL esta sometiendo al pueblo de palestina , condenandolo a una agonica y dolorosa muerte olvidando todas las penurias que su propio pueblo padecio durante muchos años …Todo el innegable dolor y los penares que el pueblo judio sufrio durante años no justifica La politica imperialista y genocida que ISRAEL esta aplicando y con la que masacra a PALESTINA , esto solo es propio de una nacion cobarde como ESTADOS UNIDOS , INGLATERRA ,y tantos otros que edifican sus imperios sobre las cabezas de tantos pueblos como el nuestro .
CRISTIANOS , JUDIOS , MUSULAMANES todos distintos en su forma de pensar pero identicos en su manera de odiar.
No me quiero extender mucho mas A BUEN ENTENDEDOR POCAS PALABRAS , NO QUERRAMOS JUSTIFICAR NUESTROS ERRORES , NUESTRAS MISERIAS , si SIRIA MATO PALESTINOS ES UN ESTADO ASESINO Y SI JORDANIA MATO PALESTINOS ES UN ESTADO ASESINO Y SI ISRAEL MATO PALESTINOS TAMBIEN ES UN CRIMEN, CUALQUIER PAIS QUE COMETA ESTOS ACTOS ES UN PAIS CRIMINAL.
TODO ESTO ME RECUERDA COMO SE TURNARON PARA SOMETER A VIETNAM Y SI MAL NO RECUERDO NADIE PUDO …
PD : EL PUEBLO PALESTINO IGUAL QUE TODOS LOS POBRES Y OPRIMIDOS PARECEMOS MUERTOS PERO AUN RESPIRAMOS …
PD 2 : NO TE OLVIDES QUE OJO POR OJO Y TODOS NOS VAMOS A QUEDAR CIEGOS …
Que bárbaro… tanta muerte…
señores creyentes de todos los colores: tómense un minuto para dudar honestamente de sus religiones y luego otro minuto más para reflexionar acerca de la vida la libertad y la paz
o son todos fanáticos fundamentalistas?
ovejas…
Pablo, tu post es una transcripción de que fue muy comentado en
Me interesa el debate… mi postura es en contra de cualquier religión, estado o gobierno y en favor de la vida, la libertad y la paz.
que opinás? esta bien para empezar?
link a la fuente que falta
link a la fuente que falta
link a la fuente que falta Lieberman: We must do to Hamas what the US did to Japan
M e parece barbaro gabriel..podemos empezar por destruir Iran y dema spaises arabes .para construir ahi uno laico
te dejo mi msn
pablo333@live.com.ar
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Abuso sexual anticapitalismo antiglobalización c5n crisis dengue elecciones gripe influenza porcina Radio Palermo video ZamoraPerfil de Luis Fernando Zamora
Abogado y militante socialista, nacido en la Ciudad de Buenos Aires el 17 de febrero de 1948.Comenzó su militancia en defensa de los derechos humanos durante la última dictadura militar, como integrante del seminario juvenil de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos), de la que se alejaría por diferencias políticas con otros miembros. Por otra parte, se desempeñó como defensor de presos políticos y de familiares de desaparecidos por la dictadura. En la actualidad continúa causas contra los crímenes de la dictadura como la del centro clandestino Sheraton, Vesubio y la causa de Dagmar Gagelin, entre otras. En 1979 fue uno de los fundadores del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), organismo de defensa de derechos humanos.
El MAS
Integró el MAS (Movimiento al Socialismo) entre 1983 y 1992. Fue electo diputado nacional en el período en 1989, cargo que ocupó hasta 1993. Como diputado se opuso a toda la política de saqueo menemista y privatizaciones, al pacto de Olivos, al plan Brady de pagos de deuda externa y se recuerda como un símbolo que repudió enérgicamente la visita de George H. W. Bush en la Cámara, por lo que recibió la reprobación de todo el Congreso.
Al terminar su mandato renunció al cobro de la jubilación de privilegio, por lo que se sustentó con la venta de libros y ejerciendo la abogacía.
Autodeterminación y Libertad
Hacia fines del 2000, junto a otros intelectuales y militantes formó Autodeterminación y Libertad, con el que participó de las elecciones parlamentarias del año 2001, obteniendo el 10 por ciento de los sufragios, convirtíendose así nuevamente en diputado nacional. Entre numerosos proyectos relacionados con impedir el saqueo de nuestro país, también realizó presentaciones por la despenalización del consumo de la marihuana, la despenalización del aborto, la producción pública de medicamentos, entre otros.
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