75 años del incendio del Reichstag. Hitler, dictador

Hace setenta y cinco años, el parlamento alemán fue destruido por un incendio del que se acusó a los comunistas. Los nazis aprovecharon la ocasión para terminar con sus enemigos políticos y con la democracia, y alcanzar el poder absoluto.
En la noche del 27 de febrero de 1933, se reunían para cenar, en el distinguido restaurante del Herrenklub, el vicecanciller alemán Franz Von Papen y el presidente Paul Von Hindenburg. Era un lugar concurrido por la aristocracia, la burguesía adinerada y los políticos conservadores, que tenían el Reichstag a la vista; un local exclusivo, caro, apropiado para los negocios y las conspiraciones. Pocos minutos después de las 21 horas se produjo un revuelo en el local.
Von Papen narra en sus Memorias el comienzo del suceso: “Había preparado una cena en honor del presidente de nuestro club en la Vostrasse. De pronto notamos un resplandor rojo a través de las ventanas y escuchamos un griterío creciente en la calle. Uno de los empleados del club subió corriendo hasta mí y me murmuró al oído: ¡El Reichstag está ardiendo”.
David Solar recuerda la trampa urdida por el partido nazi y analiza la estrategia de Hitler entonces: Desde que ocupó la Cancillería, multiplicó su actividad en cinco direcciones: destruir a sus enemigos; llenar de contenido las carteras ministeriales en poder del NSDAP (Partido Nacional Socialista de los trabajadores alemanes); granjearse las simpatías del Ejército; desmontar el sistema parlamentario, y obtener una gran victoria electoral que legitimase la dictadura que estaba erigiendo.





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