Portada » Proyectos

Desmantelamiento y supresión de la SIDE para que no sea un instrumento de sobornos como con De la Rúa ni de operaciones políticas como las de Kirchner

14 Septiembre 2006 217 Lecturas 0 Comentarios

El diputado por Autodeterminación y Libertad Gerardo Romagnoli presentó un proyecto de declaración para que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires exprese su rechazo por la existencia de la llamada Secretaría de Inteligencia del Estado y manifieste su convicción de que dicho organismo constituye un exponente de inaceptables atribuciones discrecionales del Poder Ejecutivo, convalidado esto por su carácter secreto, permaneciendo fuera te todo control y rendición de cuentas, cuya sola existencia vulnera derechos y garantías políticas democráticas.

A su vez, Romagnoli reclamó que el cuerpo legislativo declare su más absoluto repudio por la utilización que el gobierno de Kirchner viene haciendo de “inmorales” operaciones políticas en las que se demuestra que para él la complicidad con la dictadura militar no es un problema ético-político, sino casos para destapar u ocultar según conveniencias electorales.

En ese sentido, pidió que la Legislatura exprese su más firme resolución de impulsar el desmantelamiento y supresión de la SIDE -así como también de los demás servicios de inteligencia- llamando a la población a pronunciarse abierta y categóricamente mediante mecanismos de consulta democráticos para lograr este objetivo y obtener su sanción por parte de ambas Cámaras del Congreso de la Nación en forma inmediata.

Asimismo, Romagnoli exigió que se solicite la publicación completa de la lista de nombres y apellidos -junto al de sus alias- de todos aquellos que a través de la historia han formado parte de su personal de servicio para iniciar una profunda investigación sobre sus actividades la cual deberá ser desarrollada por una Comisión Investigadora Independiente de los poderes del estado integrándose la misma por personalidades de insospechada trayectoria para la población.

Por último, el legislador por AyL reclamó que los diputados hagan público su rechazo hacia una corporación política que ha permitido que funcionarios del “proceso” vengan teniendo cargos electivos o sean designados como funcionarios.

FUNDAMENTOS DEL PROYECTO

En los días 10, 11 y 12 de setiembre del corriente año ha trascendido por distintos medios la gravísima información de que el Sr. Juan José Álvarez, actual diputado nacional, se habría desempeñado en la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) ingresando en ella en 1981 -durante la dictadura militar- hasta el año 1984. El día 12 de setiembre –por distintos medios- el reconocimiento de la información se hizo explícito por parte de Álvarez.

La información -que transcribimos más adelante- no sólo no ha sido desmentida por él, sino que a partir del día 11 de setiembre del corriente año, han trascendido declaraciones del mismo Álvarez reconociendo que desempeñó funciones en dicho organismo. En las mismas, buscando atenuar la gravedad, del hecho declara que lo hacía como “administrativo”. También afirma que no dará más información –incluso llega a decir en reportaje al diario La Nación que conoce otra gente, que hoy está en este gobierno y se desempeñó en la SIDE entre 1976 y 1978- ya que no está dispuesto a violar el secreto que se impone para este organismo.

Fragmento del reportaje realizado por La Nación del 12 de setiembre de 2006
“-¿Qué piensa hacer?

-La Justicia tendrá que investigar. ¿Todos los que trabajaron en la SIDE durante la dictadura se van a dar a conocer? Muchos están en este gobierno, pero trabajaron en la SIDE entre el 76 y el 78.

-¿Quiénes?

-No voy a prender el ventilador.”

El respeto demostrado por Álvarez a este verdadero “pacto de silencio” no hace más que fortalecer las dudas sobre de la veracidad a cerca de las reales tareas que desempeñó. Pero además, todo esto significa que la misma persona que dice hoy defender la democracia desde su lugar de diputado, se habría desempeñado (en el rol de agente de inteligencia o administrativo) en un organismo que fue parte central del sanguinario dispositivo represivo de todo un régimen de terror como la dictadura instaurada en marzo de 1976. La explicación de la necesidad de trabajo para terminar sus estudios, en boca de Álvarez, para aceptar ese lugar sólo desnuda una conducta: la de la complicidad con aquel régimen.

Sus declaraciones dando elementos y atribuyendo la divulgación de dicha información a una “operación política” desde el ejecutivo, debido a su no alineamiento con el presidente N. Kirchner. Así como también sus afirmaciones (creíbles porque es el presidente quien maneja la SIDE) de que este disponía de dicha información desde hace tiempo -como también Duhalde y otros- provocan además el más fuerte rechazo por estos modos propios de la dirigencia política tradicional en la que se alternan silencio o publicidad como formas de ejercitar modos de “chantaje” según alineamientos con el poder de turno y a los cuales sirven esencialmente organismos como la SIDE. Una corporación política que no ha tenido ningún problema a la hora de permitir que quienes se desempeñaron como funcionarios del “proceso”, tengan hoy cargos electivos o se desempeñen como funcionarios en la actualidad como por ejemplo Natale, Camilión, De Estrada, etc., etc. y hoy Álvarez.

El caso de J. J. Álvarez, con todas las implicancias y antecedentes que existían sobre esta institución, viene a confirmar la necesidad de terminar con todos los elementos que hacen de esta democracia una democracia acotada, vigilada y dominada por una dirigencia política que utiliza el secreto y/o la información como elementos de control, formación de opinión y dominación de la población sólo para la defensa de sus intereses.

Este capítulo viene a reafirmar la convicción de que, siendo la SIDE un organismo de carácter secreto a disposición del ejecutivo de manera absoluta, sea efectivamente un instrumento privilegiado para dirimir las pujas de poder al servicio de los intereses políticos del ejecutivo. Entonces, más allá del “capítulo” Álvarez, y por el capítulo Álvarez, son las propias funciones de esta institución a través de la historia y sus prácticas, las que la indican la necesidad de su disolución, paso que el actual presidente Kirchner ha demostrado, no sólo no estar dispuesto a dar, sino que sigue haciendo uso de la misma.

Volviendo a Álvarez, ya en plena crisis por la masacre de Cromañón, habíamos advertido y repudiado que el mismo hubiera sido nombrado como Secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires por Aníbal Ibarra, con acuerdo del presidente Kirchner, del ex presidente Duhalde y de Macri. Esta es la persona en quien el autodenominado “progresismo” delegó la seguridad de la ciudad. Y no hacía falta esta última información para saber de quien se trataba habiéndose desempeñado como lo hizo cuando ocupó el cargo de Seguridad de la Pcia. de Buenos Aires.

Luego, durante el juicio político a Aníbal Ibarra, denunciamos que se citara como testigo –es decir para contribuir con el esclarecimiento de la verdad- a quien adeudaba las explicaciones de sus responsabilidades por la masacre del Puente Pueyrredón donde fueron asesinados Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Mientras, otros legisladores (como H. Rebot y F. Polimeni) lo saludaron diciendo que su presencia hacía honor a su investidura de diputado. Pero, además, el actual Jefe de Gobierno J. Telerman lo sostuvo en su cargo y luego dejó como Ministro del área a Diego Gorgal, hombre de confianza de Álvarez, quien sigue hasta el momento desempeñándose en el mismo.

La existencia de la SIDE, con su secreto modo de funcionamiento, su ocultos fondos y sus desconocidas operaciones, plantea una pregunta para toda la población argentina puesta al rojo con el capítulo de J. J. Álvarez: quienes son en verdad los funcionarios, quienes son en verdad aquellos que ocupan cargos electivos, porqué debe existir este cuerpo secreto apto para “todo servicio” del ejecutivo fuera de la mirada, la información y el control de la población? Y plantea, también, el desafío como sociedad de terminar con instituciones secretas e instrumentales buscando avanzar hacia una democracia verdaderamente participativa y nuevos modos de hacer política.

Este año la SIDE –esa institución con “vidrios polarizados”- cumple 60 años. Su historia es la de una institución basada en la concepción de una especie de “estado policial” con un ojo en su vértice de poder –el ejecutivo- habilitado para espiarlo todo. Manchada a poco de su nacimiento con aquella primera investigación y denuncia llevada adelante por Rodolfo Walsh sobre el asesinato del Dr. Satanovsky en 1958 nos lleva al más profundo cuestionamiento de lo que, en los hechos, significa la existencia de un régimen presidencialista también como debate que se debe la sociedad.

Desde 1958 en adelante los momentos más oscuros de la historia de la Argentina –con dictaduras o gobiernos democráticos- la cuentan como uno de los actores más oscuros y activos. Desde el “Plan Cóndor” de la dictadura, hasta las coimas del Senado durante el gobierno de De La Rúa acusado de utilizar a la SIDE y sus recursos para sobornar legisladores. Desde las persecuciones de Onganía, hasta el atentado contra la AMIA. Desde disturbios en movilizaciones populares montados por provocadores para desatar y “justificar” la represión, a escuchas telefónicas y operaciones políticas de todo tipo convierten la existencia de este organismo en una amenaza permanente para la plena vigencia de las garantías políticas y democráticas.

Desde hace ya tiempo viene circulando la información con respecto a las “escuchas telefónicas” que se estarían produciendo en esta Legislatura y a legisladores. Es imposible que en la pregunta y la respuesta sobre la autoría de estas operaciones no merodee el “fantasma” real de la SIDE. Pero sólo denunciar y dejar que esto siga ocurriendo sin atacar el fondo del problema, es mostrar el verdadero concepto que tienen de la democracia quienes dicen defender esta institución si no se toman determinaciones categóricas.

Todo esto hace imprescindible su disolución y desmantelamiento. Hace imprescindible impulsar el desarrollo de una profunda investigación sobre la misma que, debido al carácter secreto de su estructura y de toda su información de la SIDE, evidencian que sólo podría llevarse a fondo constituyendo una Comisión Investigadora Independiente (de los poderes del estado que la han venido aceptando y protegiendo) que, con acceso irrestricto a sus archivos, pudiera brindar una información creíble para el conjunto de la población terminando con la impunidad de quienes vienen formando parte de sus filas durante gobiernos de facto y quitando semejante instrumento de superpoder discrecional al ejecutivo.

Por todo lo expuesto solicitamos el voto positivo para la presente declaración.

Dejanos tu comentario!

Deja tu cometario debajo, o haz un trackback desde tu sitio. También puedes seguir los comentarios subscribe to these comments via RSS.

Se amable. Mantente en el tema. No dejes spam.

Puedes usar estas etiquetas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este blog soporta Gravatar. Si quieres el tuyo, consiguelo en Gravatar.com.